En el verano de 1991, en Mendoza (Argentina) es hallado el cadáver torturado y amordazado del botánico alemán llamado Heinz Brücher. El caso permanece en la oscuridad durante treinta años hasta que una periodista internacional decide reabrirlo para investigar las conexiones entre el científico asesinado, su pasado nazi, la creación de un virus vegetal y el robo del banco de semillas más grande del mundo en Stalingrado durante la segunda guerra mundial.