Marcelo es un cineasta argentino que vive en Israel. Tiene 53 años, una vida caótica y un departamento demasiado chico para todo lo que pasa adentro. Comparte el espacio con su esposa, hijos, yerno, nieto, suegra, la cuidadora de su suegra y un perro hiperactivo. La situación se intensifica cuando su padre ciego y su hermana menor llegan desde Argentina para pasar un mes con él, después de diez años sin verse. La convivencia pone a prueba los vínculos y transforma el caos en una experiencia inesperada.