Tras la muerte de Nat a causa de la contaminación por polvo, su esposo March descubre que su espíritu ha reencarnado en una aspiradora. La familia de March, perturbada por la reciente aparición de otro fantasma -un obrero fallecido que paralizó la fábrica de electrodomésticos de la que son propietarios-, rechaza la inusual relación humano-fantasma. Para convencerlos de sus buenas Intenciones, Nat se ofrece a “limpiar” la fábrica de espíritus maliciosos.