Un hombre queda atrapado en un pasillo subterráneo del metro que se repite hasta el infinito. Para escapar, debe encontrar la enigmática Salida 8. Las reglas son precisas: si aparece una anomalía, debe retroceder al punto de partida; si no la detecta, puede avanzar. Un solo error -un detalle que se escape, un gesto que no debería estar ahí- basta para reiniciar el ciclo.